[su_heading size=»20″ margin=»0″]La banda madrileña brindó un concierto marcado por la extraordinaria labor en la puesta en escena y su inagotable capacidad de compenetración arriba del escenario para con su público.[/su_heading]

[su_dropcap]C[/su_dropcap]oncierto presentación de «Jaleo«, nuevo disco de AlamedaDosuolna,quienes no han tenido mejor idea para comenzar esta nueva gira que ofrecérsela, antes que nada, a todas aquellas salas alternativas de la ciudad que realizan una labor enorme por mantener encendida la música local. La banda madrileña recorrió así, en un gran gesto que desde aquí aplaudimos y promovemos su repercusión como ejemplo, salas como el Siroco, Juglar  y  La Palma, para acabar esta «pequeña gira local«, como bien viene siendo su costumbre, en una abarrotada sala Caracol.

Con frecuencia solemos escuchar aquella mítica frase de que «en la música ya esta todo inventado» o algo como «la música en sí ya ha muerto» y toda aquellas serie de sentencias apocalípticas sobre el presente estado musical en nuestra era, una clara excusa para matar cualquier rasgo de capacidad de innovación y sorpresa que ha de tener, al menos por instinto, cualquier artista. Esta bien, tenemos claro que Ellington ha muerto, al igual que Parker, Armstrong, Hendrix, Nina simone y Kurt Cobain, entre otros. Es cierto que seguramente nuestra lista actual de reproducción esta compuesta mayoritariamente por artistas ya fallecidos, que muchas veces la capacidad artística innovadora se ve acorralada por las sombras de estas grandes estrellas que dejaron una vital huella dentro de la historia de la música, y que la influencia de aquella sombra se potencia aún más con los años adueñándose más del influenciado que del influenciador. ¿Pero acaso no es la historia misma del arte y su propio valor la continua lucha entre la enseñanza de un pasado y la filosa tijera que corta con todo lo dado?
Vivimos en un contexto, tanto musical como social, donde el uso «indebido» de la libertad en la cual nos podemos mover provoca que dicho empleo en ocasiones termine por parecer más una costumbre, que precisamente aquella capacidad de poder obrar de una u otra manera. Repitiendo así lo que fue original años atrás y convirtiéndolo en pura rutina de «obligado empleo», descontextualizando el acto en sí mismo y confundiendo originalidad e innovación con una mera repetición mecánica.

Por suerte, todavía vemos florecer grupos arriba de un escenario como Alameda Dosuolna, y la más que recomendable banda francesa Boulevard des Airs, quienes interpretan a la perfección el mecanismo de un espectáculo, donde, tal vez sin inventar nada, construyen una historia propia basada en la originalidad y la frescura escénica. Brindando una propuesta alternativa y particular, descubriéndose y reinvéntandose año tras año. Entendiendo la esencia misma de un show, donde la principal, única y autentica estrella, es el público. Creando desde el escenario un espacio de libertad total, donde la realización de algo bello (bello, como algo fresco, original, enérgico e intenso) es claramente enfocada por y para el público presente, generando así una conexión extraordinaria entre ambos.

Como decíamos, es difícil desmarcar en un concierto de Alameda su puesta en escena de su propuesta musical. La banda es básicamente ese electrizante vigor que despliega a lo largo de todo su concierto, más allá de su parte puramente técnica que, de manera inconsciente quizás, se ve relegada a primera vista por el esplendor de tanta potencia y el movimiento enérgico de sus músicos. Fueron casi dos horas de show que en tan solo minuto y medio, luego de comenzar el mismo con una batería de «hits», han conseguido hacer valer el precio de la entrada para cualquiera de los presentes.

[su_quote]La gente que va a ver a Alamedadosulna no espera encontrarse con ese «resucitar» de la ya tan mentada «muerte creativa musical», sino, que la banda le transmita ese ingrediente extra para que además de ver un buen concierto en directo, pueda dejarse llevar a lo largo del mismo. Ser ellos por su propia cuenta, gozar con la música y que las mismas notas retumben en todo su cuerpo.[/su_quote]

Sin ningún tipo de piloto automatico, sin que te digan como y de que manera ser, sino simplemente soltarte en la aventura «Dosoulnera» de encontrarte dentro de su música. Tal vez, y es por eso de aquello de que «esta todo ya inventado», más que nunca dentro del marco social en el que vivimos, que es esta actitud la que transforma a la música de Alamedadosuolna como vía de escape para con su público. Al igual que Parker, que Nina Simone, que Kurt Cobain. Convirtiendo su directo en una especie de entrenamiento para soltar el instinto, más que para controlarlo. En una relación instintiva, corporal. Y es eso lo mejor que le puede pasar a un grupo de música, dejar que su público confié en su propio instinto.

Párrafo aparte merece la banda invitada al concierto, Boulevard Des Airs, con similar enérgica puesta en escena y una potente base rítmica. Casi sin forzarlo, y estando en escenario «ajeno», la banda vio como en menos de tres temas el público que aún permanecía en la sala vivía con máxima entrega y compenetración su espectáculo. Una banda que, bajo su delirante y absorvente  fusión de ska, reggae, rock y ritmos latinos, entre otros, desglosan una catarata de pegadizos temas que, ligado a su virtud técnica, hacen de esta banda un autentico torbellino bailable. Ambas bandas nos han ofrecido sendos explosivos directos. Dos propuestas contundentes en un mundo cada vez más «confortable» y menos contundente y revulsivo. Ahogado en aquella necesidad de innovación, en esa vieja rutina conformista e implacable de un producto de consumo masivo.

 


 

*Como nota positiva, destacar y vitorear el horario de los conciertos: ¡Por fín podemos ver música en directo hasta altas horas de la madrugada! Por mejorar, sería aprovechar la capacidad de la sala y sus caracterisiticas técnicas como para disponer de una adecuada programación lumínica (más en el primer que en el segundo concierto), más aún, si contamos con una tarima que sobresale la primera linea del escenario.

[su_heading size=»18″ margin=»0″]Conoce más de Alamedadosoulna aquí[/su_heading]